martes, 20 de julio de 2010

"La Amenaza Naranja..."


Desde niño la selección holandesa era siempre una de mis favoritas. Sin embargo en este último mundial del fútbol quise que perdiera. Hace tiempo cambie mi póster de “Naranjito” en mi habitación por un almanaque de una pollería que le regalaron a mi madre. Guarde mi DVD de mi película favorita (La Naranja Mecánica) en un cajón, para siempre; ya no tomo ni “Fanta”, ni “Orange Crush”, muchísimo menos “Tang” y el “Pato a la naranja” salió del menú familiar… (bueno en sí nunca estuvo, ni lo he comido, pero es para darle un poco de énfasis a la cuestión)

Si, así es: le he tomado cierta repulsión al color naranja.

Y no es una cuestión de capricho ni mucho menos: los culpables de aquella fobia provocada son estos personajes que vinieron a invadir este planeta andino para hacer lo suyo a sus anchas. Una legión de piratas que, vestidos de fosforescentes uniformes naranja y comandados por una suerte de Darth Vader oriental, calman su sed de poder arrebatando todo a su paso y sacian su hambre alimentándose de nuestras libertades…
pues si, sin ánimos de exagerar, con ustedes señores: los fujimoristas.

¿Pero Fujimori no está preso?, dirán algunos.

Claro. Si lo está.

Pero nos heredó a este ser, convertida ahora en una especie de “Estrella de la Muerte” reconstruida (y muy esférica por cierto), que con una serie de argumentos inverosímiles y un discurso empapado en la irresponsabilidad, pretende ser la sucesora del Imperio que, ahora sabemos, sólo cumplía un estado de letargo, planificado para luego despertar, y así, este “lado oscuro de la fuerza”, poder continuar con la misión de conquista...

¿Por qué Keiko Fujimori lidera las encuestas presidenciales?

No pues, ni yo me lo explico del todo. Pero si podemos dar la hipótesis de que una buena parte de peruanos olvida las cosas fácilmente; que es muy manipulable, o que simplemente lleva sobre sus cabezas la bandera de la estupidez mas pura.

A este rollizo personaje, todos nosotros le pagamos la millonaria carrera universitaria. A ella y a sus hermanos… (Me pregunto, si al hermanito Kenji le habrá servido de algo aquellos estudios, ya que conozco a primates con un poder de expresión más legible) Cuentas que por supuesto nunca aclarará: es mejor – como siempre sucede – dejar pasar un tiempo, hasta que se olviden las cosas y ya está. Muy aparte de esto, Keiko no se intimida en afirmar que una de las primeras cosas que trataría en caso de llegar al gobierno, sería liberar al padre y a la mierda lo demás! En sí, si su ilustre padre permaneciese preso, dá lo mismo: Keiko sólo sería un títere manejado por él, como un “muppet” (perdóname “Piggy”, contigo no es la cosa…), es la que daría la cara, pecho, bofe, panceta y rachi a los demás, mientras que por detrás, la planificación correría por parte del progenitor, quién sólo se dignaría a jalar las tiras de la marioneta.

¿Podemos los peruanos regodearnos de ser tan absurdos?

Lamentablemente pienso que sí. Si podemos y mucho. Y con vergüenza lo admito... el camino a seguir será lo de las últimas elecciones: “votar por la segunda opción (que también nos parecerá una desgracia) tan solo por evitar que gane esta señora…” Como se citó en alguna ocasión: “escoger entre Sida o un Cáncer terminal”.

Y es que esto es algo motivado por ese gran porcentaje de irracionales, a los cuales 4 gatos haciendo alboroto en una universidad les es sinónimo de terrorismo (y se nos metió absurdamente en la cabeza que el único con el poder de combatirlo, es “el chino”: que es él como un Chuck Norris o un Bruce Willis… como un “paladín de la justicia”); asimismo, esto sucede por el gran grupo de compatriotas sin criterio, sin dos dedos de frente, con coeficientes en huelga como para poder diferenciar lo que es un avance conjunto y duraderos a un bienestar tan pasajero como una sopa instantánea…

No quiero resumir lo que fue el gobierno en los 90s. Todos sabemos la historia de pies a cabeza…y sería redundante comentarlo, pero me pregunto: ¿Podemos equivocarnos tantas veces sin aprender la lección…?

A ver, ¿Qué hace una madre para advertirle a su hijo que si vuelve a jugar con vidrios rotos, se puede cortar y hacer un daño? Le explica el peligro, le dice lo que le pasará, el daño que se hará, lo mucho que le dolerá, lo mucho que sangrará…

¿Y si el niño vuelve a hacerlo? Tranquilamente la madre puede decir:
-“Te lo dije, ahora jodete!”
Y sin embargo la que se jode también es ella; quién tendrá que curarle, que llevarla a emergencias a suturarle la herida, la que tendrá que comprar medicinas y sobretodo, pasar la misma angustia ante las contantes quejas del primogénito…

Esto es exactamente lo mismo.

Cada quien es libre de hacer, escoger y actuar como mejor le parece.

Pero aquí no se joden sólo ellos. Nos jodemos todos...

Entonces, con el mayor de mis respetos, con toda mi decencia, y con la mejor de mis intenciones termino preguntándoles:

¿Es razonable pensar en Keiko Fujimori como candidata presidencial?

Noblemente les respondo: NO ME JODAN !!!

(tan simple como eso...)

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sábado, 3 de julio de 2010

"¡ Puta que eres insensible...!"




Ayer me dijeron “insensible” cuatro veces.

Bueno, no es que me considere una manzana acarameladita de amor ni mucho menos, pero de ahí a considerarme un ser insensible, un nazi de los sentimientos y un verdugo de las emociones, tampoco. Pero que me entro la duda por las situaciones que relataré a continuación, es cierto.

En el micro camino a mi trabajo me encuentro con una amiga, que muy afectuosa me pasa la voz para que me siente a su lado. Conversamos un rato sobre física cuántica, como lo hacemos la mayoría de peruanos, cuando de pronto sube a nuestro prodigioso medio de transporte una mujer de aspecto demacrado para, a continuación, expresarnos a los usuarios del vehículo este directo y tristísimo parlamento: “Buenos días señores y señoras, discúlpenme ustedes por interrumpir su viaje, pero me veo en la necesidad de pedir su colaboración ya que… es triste para mí decir esto… (en ese momento llora) … pero mi hija falleció hace dos días víctima de una neumonía, y no tengo dinero para poder enterrarla… (acto seguido saca unos papeles que confirman el deceso, y unas recetas médicas dadas por el hospital)… por favorcito, se los ruego, colabórenme no sean malitos … (llora otra vez) … por favorcito…”

- "Uy pepe, que terrible, se me parte el corazón..." , me dice mi amiga revisando unas monedas de su cartera

- "¡Pero si es mentira eso! Mira… hace tiempo esa seño…"

- !¡¿Puta que eres insensible Pepe, ah?!" interrumpe ella…

- "Oye pero…"

El tema es que esa señora me sorprendió hace unos tres meses con el mismo verso, motivo por el cual pensé inmediatamente que pueden haber pasado dos cosas: Uno, que hace tres meses no entierra a la hija muerta, así que debe tener una suerte de ser humano ya momificado en casa o conservado en un cilindro de formól, o Dos, que esa señora es muy mala suerte y se le mueren los hijos cada cierto tiempo, por las mismas razones, y con los mismos certificados. Claro, que convencer de eso a mi compañera de viaje fue inútil, ya que la señora era la víctima de las circunstancias y por ende, yo, el animal: la bestia.

Ya en el trabajo, un poco pensativo sobre la situación anterior, me conecto al msn responsablemente como suelo hacerlo al llegar a la oficina. Pasados unos minutos, una compañera de épocas universitarias me saluda y empieza a comentarme cierto suceso reciente…

- "Pepe, mi novio me mando un ramo de rosas a la oficina hoy en la mañana…"

- "Yo hubiese preferido unas disculpas sinceras en persona, ¿ah?"

- "Oye, a veces eres tan insensible…"

- "Pero.. oye... o sea..."

El novio en mención, no es más que aquel individuo que días pasados le hizo la peor de las escenas delante de  nosotros sus amigos, para luego públicamente faltarle el respeto sin tino ni cordura de la manera más descabellada … pero tarde me di cuenta que eso, obviamente, no es ni será de mi incumbencia. Y definitivamente fue muy osado de mi parte entrometerme en el prohibido, oscuro y peligrosísimo mundo femenino.

Pasado el inconveniente, por la tarde, quedé en encontrarme con cierto compañero de aventuras alcohólicas y noches descabelladas para beber unas cervezas. Ya sentados en el bar me comenta que sentía una atracción bastante inhumana por cierta fémina del centro de labores. Me dijo que tenía la estrategia ya armada y que no podía fallarle…

- "Y entonces, ¿Qué harás?, la invitarás a salir me imagino…"

- "Mejor que eso, hoy le deje un regalo sobre su escritorio je je…", me respondió segurísimo.

- "¿Y qué le regalaste…?"

- "Un cd de Air Supply…"

- "¡AIR SUPPLY!???? … ¿Qué te pasa…?!!!!"

- "Seee… es que a ella le gustan las baladitas... porque me doy cuenta que siempre escucha esa música, allá en su sitio y…"

- "Eres un reverendo gay", afirmo.

- "… es que tu eres insensible pues “broder”, eso es lo que pasa… tú no sabes cómo es la cuestión con las mujeres… a ti te falta aprender aún..."

- "Eres un mega gay... el gay nodrizo...", reafirmo.

(Debo añadir que hoy por la mañana, me llamó para decirme que la chica aquella le devolvió el regalo ya que tenía novio hace años –dato que al gil este le falto comentarme – e iba a ser muy mal visto recibir tal presente de un admirador no tan secreto… en resúmen: terminó metiéndose el cd alla donde los rayos ultravioletas son ajenos...)

Muy cansado por este apabullamiento crítico a mis sentimientos escondidos, llego a casa  y encuentro a mi madre viendo uno de esos programuchos espantosos de baile que a ella le gusta observar por Tv. Me siento un rato a su lado, ya que mucho no tenía que hacer, y veo como a una de las concursantes le hacen una “super sorpresa” llevándole al hijo de aproximadamente 8 años al programa, para que ella, empiece a ahogarse en sus propias lágrimas y lo abrace como si recién regresase de ser abducido por extraterrestres...

- "Ay pobrecita, se ha emocionado", dice mamá…

- "Pero má… ¿no ve al hijo todos los días? "

- "Claro… imagino…"

- "…entonces, ¿Por qué llora? ¿O llora cada vez que ve al hijo en casa…?"

- "Tu no entiendes porque no tienes hijos, cállate y déjame ver ¿quieres?"

- "… uhmm.. pero el niño esta como asustado ¿no?.. bueno conla cara de la madre también..."

- "¡¿me dejas ver en paz, por favoooor?!"


- "Bueno.. ya está.. a todo esto mami, yo acabo de llegar y no lloraste… ¿ES QUE ACASO NO ME QUIERES MÁS????!!!"

- "Oye no te hagas el gracioso, ¿ya?… insensible es lo que eres… igual que tu padre …"

- "La putaaaa…. ¿tu también mama?"

- "¿Yo también qué...?"

- "No nada… ya me voy a dormir… hasta mañana…"

Ya dentro de mi habitación, meditabundo y rascándome la barbilla como todo pensador, analizo que a lo mejor viví engañado todo este tiempo.

Que posiblemente tengo un “corazón de piedra” y no un “corazón de melón” como siempre imaginé. Que tal vez yo sea la versión andina de La Mole de Los Cuatro Fantásticos, o yendo un poco mas allá, sea una suerte de Hellboy... o peor aún, Al Pacino, que vendría a ser algo asi como su papá, ¿no? No lo sé.

Entonces, para poner un poco a prueba mi lado sensiblón, pongo el dvd de Titanic (no me pregunten porque lo tengo, pero lo tengo…) justo en la parte final, cuando Jack muere ahogado y mas congelado que culo de pingüino,  para que mis labios exclamen inconscientemente…

- "¡¡Pero que gorda de mierda!!! … si en esa maderota entraban los dos… "

Me tapo un poco la boca, mientras pienso “¡Puta que eres insensible, Pepe!”

De un porrazo apago el televisor algo decepcionado.
Y mientras me acomodo en la cama, pongo un cd de Phil Collins para ver si se me ablanda un poco este corazón de mármol que Satanás me dió (para los que no saben, este peladito cantante es el único personaje que entiende realmente el sentir, es el rey del romance y la melcochada...)

Apagada la luz y con la cabeza ya en la almohada suspiro lentamente…:

- "Tu eres el único que me entiendes...", murmuro despacio, mientras miro y abrazo a mi osito de peluche.

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lunes, 21 de junio de 2010

Cuando una vuvuzela te rompe la cabezuela...


No soy muy amante de los deportes. Mucho menos soy un desesperado e hincha acérrimo del “deporte rey”. Pero debo admitir que el Mundial de Fútbol me produce cierto cosquilleo a las emociones. De más aclarar que el último torneo al que clasificó mi país fue al de España ’82, que puede resumirse a que somos muy generosos con los países vecinos para dejar que ellos ganen y puedan participar o que (está versión mucho más fiel a la verdad) somos unos inválidos peloteros. Es por ello que los peruanos debemos conformarnos con apoyar al equipo que más nos simpatiza (o al de la camiseta que más nos agrade) y así adquirir nacionalidades “prestadas” en cada partido. Por ejemplo hace unos días fui uruguayo, luego pasé de ser camerunés a coreano norteño, para hoy llegar a ser un reverendo huevón ya que perdí unos billetes apostando al equipo que no debía.

Y es así que, gaseosita en mano (gaseosita por que tomar cerveza a las 9 de la mañana es como… como… bueno para mí puede ser normal, pero aquí vamos a ser decentes y decir que está mal pues) me dispongo a encender la TV. para darme cuenta que el televisor ese de antaño está más dañado de lo que yo pensaba. “¿Qué es ese ruido del demonio…?”, me pregunto, mientras le doy de golpecitos al artefacto este. Subo un poco más el volumen y, (en una reacción aprendida en mis años en las fuerzas especiales allá en Israel) me tiro al piso y agarrándome la cabeza exclamo para mis adentros… “¡Maldita sea, un enjambre de abejas en mi habitación...!”

Tarde me di cuenta que no era ni una falla tecnológica ni mucho menos una embestida de insectos. Nada de eso. Señores, con ustedes: “las vuvuzelas”. Así como lo leen. Para las personas que aún desconocen el origen y concepto de este aparato endemoniado, es más o menos esto:

La vuvuzela : es como una trompeta recta que se toca soplando, con la lengua entre los labios, a través de la boquilla. Los labios del que ejecuta el instrumento se abren y se cierran enviando bocanadas de aire a través del tubo, que producen la resonancia del aire en el extremo cónico. Cuando cientos de vuvuzelas se tocan al mismo tiempo obtenemos el zumbido característico.

¡Un zumbido característico y ESPANTOSO!, les falto añadir.

No sé si ya se habrán reportado muertos originados por destrucción total o parcial de los órganos auditivos, pero si no es así, pronto pronto deben darse los primeros casos.

El sonido de una vuvuzela es el equivalente al de un enjambre de abejas (de las asesinas, las malas, las de doble aguijón y las que te miran feo). Si calculamos que por enjambre hay unos 2 500 de estos insectitos – obreras, zanganitos y reina – y que en estos enormes estadios con capacidades que bordean los 60 000 espectadores (de los cuales 45 000 poseen las trompetitas estas) hablamos de un sonido referencial producido por un número de 112 500 000 de abejitas. Como si a toda “Abejalandia” se le diese por cantar su Himno Patrio al unísono.
(O imaginemos el resultante del sonido emitido por 14 abejas, cada una del tamaño del Kraken)

Otros dicen que es la imitación del barritar del elefante… pero deben ser a unos afectos a congestiones nasales porque a mí no me lo parece. O a lo mejor no se especificó que se referían a paquidermos sopranos, no?

Si lo vemos desde otro ángulo, en cada soplido del largo instrumento, se expulsan pequeñas gotas de saliva. Si una de las 45 000 personas poseedoras de una vuvuzela se pasa la mitad del encuentro sopla que te sopla (es decir, 45 minutos) y por cada soplido expulsa un aproximado de 7 gotitas (si, hice la prueba y las conté, ok? asi que no me vengan...) hablamos de 315 gotas de saliva expulsadas por individuo en cada partido. Si esta cantidad la multiplicamos por el número de fanáticos de la cosa esa, llegamos a la cantidad de 14 175 000 gotas de saliva purita. Si por litro de agua, hay aproximadamente 2 000 gotitas (no me refuten porque perdí dos horas con quince de mi existencia haciendo este estúpido conteo) llegamos a la conclusión que en cada partido Mundialista se rebalsan 7 087.5 litros de baba. ¿A donde va a parar todo ese "líquido babosil"? Es un gran misterio. Y ni calcular la multiplicación por los 64 partidos a jugarse en este torneo de fútbol, ya que podríamos estar coronando a Sudáfrica, sin lugar a dudas, como la Capital Mundial de la Baba.

Como dicen por ahí, cada lugar tiene sus costumbres y siempre ha sido así a lo largo de los Campeonatos de Futbol, y el tema de las vuvuzelas es la marca registrada de este: su identidad, tal como lo fue las olas humanas en México ’86. Claro que las onditas esas no te dejaban sordo, pero cuestión de gustos.

(y que al menos a mi me joden en lo más profundo de mi pura y virginal alma, me joden)

Justo ayer hojeando uno de esos “libros extraños que me gusta leer” (según mi madre), caí en la sorpresa que a lo mejor los instrumentos no son tan malignos como pienso, si no todo lo contrario; tienen una procedencia divina como rescato a continuación:




¿Será esta una de las señales del Apocalipsis, y Diosito nos está preparando para cuando los ángeles hagan sonar sus siete descomunales trompetitas (en este caso siete estruendoas vuvuzelas) para luego desgranputarnos la existencia a todos?

Ay carajo, entonces era verdad.
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jueves, 18 de febrero de 2010

Ser un "Valentino" en San Valentín


(edición póstuma)

Cierto día veraniego, despiertas muy temprano. Abres esos ojitos lindos que te dio el Señor, estiras tus contorneados brazos, suspiras y… ¡Oh, sorpresa! Sientes en el aire ese tufillo melosón, acaramelado, ese ventarroncillo dulzón que inunda imponentemente el aire que respiras…

Así es.

Te atrapó el día de San Valentín como a un soldado desarmado.

Piensas, meditas, transpiras. Das vueltas a la habitación pensando en tu estrategia para llegar al día 15 sin contratiempos (o posiblemente en como escaparte de aquello). Pero no os preocupéis, que después de un minucioso, analítico y muy melosón estudio a cargo de Nuestro Equipo de Investigación, Artes Ocultas y Origami, tenemos para ti unos muy logrados consejos que podrán servirte para hacer de esta fecha (sin pecar en la exageración: la más importante del año) una día lleno de regocijo, emoción y sobre todo, fuertes latidos del corazón.

Empecemos de una manera cronológica, a ver atento y manos a la obra:

La Llamada
Es importantísimo que seas el primero en llamar a tu pareja (y digo pareja porque este blog amigo es muy abierto de mentes para todo tipo de relación) para decirle entre susurros, sonristas pícaras y babas sobre el auricular un “Feliz día de San Valentín mi amorrrrrrr” (el énfasis en las “r” es sinónimo de que te sale del alma, páncreas y glándulas hepáticas). Si demoras en hacer esta llamada caes en la gran acusación de “segurito ni te acordaste no?” o en el peor de los casos, que toda su oficina, vecinos y amistades (incluido aquel ex novio al que tienes ganas de arrancarle la piel con un cortaúñas) le hayan llamado antes, dejándote a ti como una persona distraída, insensible y muy falto de cursilería. Y no queremos eso no es asi? Así que vamos, levanta ese fono y llama ya!

El Regalo
Una vez que ya llamaste, expresaste toda esa mariconada que tenías dentro y recibiste sinceros sollozos de alegría y emoción, tienes que pensar en EL REGALO. Este es por así decirlo, el núcleo principal de esta festividad. Es el día en que ese bolsillo asquerosamente tacaño que posees, tienes que tirarlo por la borda. Este día no puedes medirte en gastos, ser ahorrativo ni nada de esas cosas que te enseño tu mamá (y a la vez, que te enseño ese empleo miserable que tienes). No, definitivamente no… hoy tienes que ser gastador, derrochador, pues de eso depende el futuro de tu relación.

Vamos a enumerar algunos tipos de regalo que puedes realizar:

FLORES: regalito por excelencia. A TODA damisela (o afeminado caballero) le gustan las flores. Al menos eso lo venimos oyendo de nuestras siempre infaltables tías solteronas. Y por ende, este puede ser el regalo perfecto que de pie a una relación más solidificada con tu pareja. Pero espera, espera…!! No, no vas a regalarle ese ramillete miserable de claveles que tienes en la mano ¿Cómo se te ocurre? Menos ese barato y piojoso arreglito que viene con el osito maltrecho casi imperceptible que ya andas ojeando. No. Tú pide una soberana caja de rosas. Si, caja de rosas. Blanca, gigante, opulenta. Y sin son importadas: mejor. Y deja la ridiculez de un lado, que eso de regalar sólo una florcita cortada con tus manos del jardín de la vecina viuda quedo en el olvido de las películas mejicanas de los años 60’s. Tú vas a regalar mínimo una docena, y si en verdad adoras a tu media naranja, pedirás 24 exclusivas y gigantescas rosotas, así grandotas como mutantes. Obvio que te van a cobrar hasta el lazo ridículo con el que atan la cajita bendita esta… pero no lo vale acaso como símbolo de ese inmenso amor que se te rebalsa por las orejas? Vamos, vamos…

PELUCHES: Nada mas engreidor que un peluche rechonchito y de ojillos tiernos, con el que tu peor es nada se acurruque en sus noches solitarias pensando abraza a su rollizo y siempre oloroso noviecito. Atrás quedó el clásico “osito Teddy” (inanimado y rígido como si hubiese ingerido una monstruosa sobredosis de cocaína), para dar pase a una serie de infinita variedad de diseños, colores y tamaños. Ahora existen peluches desde inocentes focas bebé antes de ser apaleadas para convertirlas en trajecillos de moda hasta mandriles japoneses y/o escarabajos peloteros. Y ojo, no vas a aparecerte con uno de tamaño llavero. La “buena intención” ya pasó de moda. Escoge el del tamaño refrigerador. Vas a ver la cara de alegría que te ponen al verlo antes de tirarlo junto con el millón de peluches que ella (el) tiene en su habitación. Y si estás de suerte, lo colocará muy por delante de todos aquellos recuerdos peludos dejados por sus incontables ex novios.

JOYAS: Tú que siempre piensas en grande, puedes lucirte en esta fecha regalándole un ostentoso collar, un anillote o pulsera de finos metales que te dejará en los próximos ocho meses sin cervezas los fines de semana, sin pastelitos a la media tarde en la oficina, sin fiestas los sábados y por ende, sin amigos. Pero tú tranquilo que con esto estas asegurando tu territorio. El regalar una joya es como orinar la pierna de tu pareja marcando tu terreno. Ya es propiedad privada. Claro, sabes que cuando terminen contigo de seguro esa joya caerá en la casa de empeños más cercana, pero sabemos que Tú eres una persona que vive el momento, con optimismo y seguridad, cierto?

ROPA: Esto ya es un poco más complicado, pero no por ello, menos importante. A tu pareja le gusta el buen vestir y lo sabes. Así que si estás pensando en regalarle alguna prenda, piensa muy detalladamente en los detalles, principalmente en la talla. Así es. Ok, sabemos que tu esférico amorzote no es modelo de tapa de Playboy ni mucho menos, por ello, a lo que pienses comprar agrégale por lo menos 2 tallas más. Es mejor un “Uy amor, me queda un poco grande, pero no te preocupes, voy a la tienda y lo cambio” a un “Estúpido, esto lo haces para hacerme sentir que estoy gorda(o) y no estás a gusto no? Nooo? ..infeliz!” Cuidado con aquello. Y ojo, compra algo de marca, olvídate de esas prendas marca “Creaciones Rosita” que te regalaba tu vieja en tu cumpleaños. Estamos?

CARTAS DE AMOR: Esta bien, admitamos que eres una persona con coeficiente fronterizo, que tu mayor orgullo es haberte terminado de leer un Condorito y que la ortografía para ti es la especialidad médica que trata los males anales, pero si las palabras habladas son obstáculos para expresar el amor purito que se encierra detrás de tus pellejos, pues redacta una carta de amor. Si vas a empezar con “Tus ojos son dos luceros…” o “te amo como la abeja a la miel…” desde ya te puedes ir yendo a la mismísima mierda. Búscate un amigo (de esos que nunca tuvieron novia, esos son irónicamente los más románticos) y ruégale que te escriba una carta. Ya de última si te niegan el pedido, escribe toda tu animalada en un papel, para luego cambiar cada palabra o frase por sinónimos que puedes encontrar en Google. Y trata de modificarlos por los que menos entiendas, mientras más complicado, más bonito… por ejemplo tu escribiste: “…y quiero besarte los mangasos que te manejas” lo cambias por un romántico: “… para depositar suaves ósculos sobre tus senos con los que te bendijo la naturaleza”. Al final, la cachetada te la van a mandar igual, así que como las puritas huevas mi estimado. Pero que quedas como un galanaso intelectual, quedas…

El Atuendo
Ya regresaste a casa con tremendos regalotes, y te tienes que preparar para el encuentro de tu amada (o). Y no me vas a ir con esos bermudas asquerosos y las zapatillas esas que ya pasaron el límite de la realidad. Primero te me bañas… si es posible te dejas en remojo un par de horas, te afeitas esos tres pelos que tienes de barba que más se asemejan a vellos púbicos de un simio, te sacas lagañas, cerumen y una que otra traviesa liendre de tu cabello grasientosillo al que peinarás a continuación, para ponerte la mejor camisa que tienes. Si no tienes camisa, te compras una porque ya veo que solo tienes camisetas con el logotipo de tu trabajo. Busca el pantalón más impecable que tengas (si puedes lo planchas y le haces una rayita al medio como para hacer la fintasa que es nuevo) y te pones los zapatos mejor lustrados que tengas. Si, seguro sólo tienes con los que hiciste tu primera comunión, por lo que puedes tomar prestados algunos de tu padre que te desgranputará el alma al enterarse. Ahora sí, galanaso, te perfumas bien (obvia el puto Old Spice por favor) y sal al encuentro de la razón de tus días…

La Cena
Por primera vez en tu vida llevarás a tu novia (o) a comer algo donde utilizarán cubiertos. Olvidate del “agüita nomás” o del viejo “…pedimos uno y compartimos?” Pide lo más caro, lo que no sepas ni que trae. Así quedas cono un duque. Ya servido la comida, mastica, no tragues los alimentos como si te tragaras una gaviota entera, y mucho menos le muestres tu bolo alimenticio al hablar. Conversa, mirala, tócale las manos y deja de mirarle las tetas. Es un hecho que en el restaurant aquel andará algún grupete musical que a tu mesa se acercará a sugerirte algún tema, al que, sombrero de mariachi en mano, cantarás la ranchera mas estruendosa. Con eso caen brother… rendiditas.

El descenlace
Terminaste tu cena. Pagaste la cuenta (¿porque la pagaste tú cierto?) y entre mimos, caricias y el efecto de los kilos de mariscos que te empujaste hace un instante, las hormonas se tornan efervescentes para dar pie a la muestra de amor más utilizada por los habitantes de este país generoso en el cual habitamos: Ir a un telo.

Para ese día tienes un sinfín de opciones: pero como tú has roto tu chanchito con el dolor de tu noble corazón, vas a llevarla al menos a uno que tenga sábanas. Por estas fechas y en este país, encuentras las entradas de estos antros del places decoradas con globitos rojizos en las puertas (que fácilmente pueden ser sutiles condones con sabor a frutilla inflados con el espíritu del amor) Una botellita de champagne en la habitación (práctica el proceso de destape, para que al abrirla no te vayas a romper algún espejo que luego pagarás dejando tu D.N.I.), musiquita lenta para apaciguar a la bestia que tienes dentro y la mejor pornografía tierna y romántica del momento, harán de esta velada los 4 minutos de pasión más inolvidable que puedas imaginar.

Y así luego, abrazados mirando el pedacito de Luna que te deja ver el inmenso aviso luminoso a través de la ventana, entre tiernas miradas, pensarás “Que lindo San Valentín!!!” mientras cerrando tu puño, querrás tener talento de cazador para atrapar al puto Cupido y partirle la cabeza en dos contra la pared.

Espero que estos tips te hayan sido de ayuda, y sí es tardío, pues, ALEGRATE, San Valentín se celebra año tras año…

Mientras tanto, voy a dibujarle a Sole una postal de Winnie The Pooh, a ver cuánto se tarda en tirármela por la cabeza.

…Cupido puto.

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Y de como la Navidad puede tornarse en una fecha complicada, estresante pero muy Feliz al final.


La Navidad, me contaba mi madre allá por 1983, “es la celebración donde se conmemora el nacimiento de Jesucristo y todos somos buenitos y bla bla blá…”, mientras yo, armando el pesebre, me preguntaba a quién se le ocurre nacer al lado de un burro… (Mira si agarraba la madre una infección de aquellas) Desde niño fui muy curiosón, razón por la que mi madre en un afán de calmar mis ansias de saber el porqué de las cosas me inventaba cada historia para que me quede callado… (Me confiesa ahora que siempre denominó a aquellas interrogantes propias como “puritas ganas de joder de este hijo que le dio el Señor”… imagino que “el Señor” era mi viejo)


En fin, ha pasado mucho tiempo desde entonces y las interrogantes continúan sin ninguna respuesta que realmente valga la pena. Ya en un anterior post me preguntaba ciertas cosas que ocurren durante esta celebración, pero hay muchas otras aún sobre el tapete. Justo ayer al llegar de la oficina, cansado, estresado, con unas ganas horrorosas de darme una ducha y tirarme en la cama a no hacer nada, escuché lo que más de un hijo no desearía oír un diciembre cualquiera:

- “Pepe… ¿me acompañas a hacer algunas compras…?

En ese momento maldije con total herejía a todos los santos, vírgenes y demás personajes celestiales. Como es obvio, hice oídos sordos a la pregunta aquella, para de una forma casi magistral, hacerme el gran huevón. Me quedé en silencio en mi habitación, apagando la luz con una sutil delicadeza digna de Súper Agente.

- “No... no te hagas el dormido porqué si no quieres ir, yo voy sola y no me hago problema… total las cosas en la casa siempre las tengo que resolver yo!.. Claro, para eso está la “sirvienta” que siempre les tiene todo listo y preparado mientras ustedes bien gracias… Claro, que les va a importar eso si lo único que les...”
- Ya vieja, allí voy…

- Bueno… te espero abajo.

Bajé con la mejor sonrisita fingida que se me ocurría en aquel instante. Mi madre me miraba de reojo, diciéndome entre murmullos “hazte el loco nomás…” mientras yo, en un acto de reponer de cierta forma la elocuencia y el ambiente navideño, cometí la soberana estupidez de iniciar una conversación con la siguiente pregunta:

- “Esteee.. mamá, ¿a dónde vamos a comprar ah?”

- A Ripley…

- LA PUTAMADRE ¡!

- “Oye que te pasa??”

- No nada… sólo me acordé de algo... nada más…

A ver, les explico para el que no tiene mucha información al respecto.

Ir a Ripley de compras (conocida tienda por departamentos Made in Chile) un día cualquiera es un evento estresante. Familias enteras en fila, señoritas probándose cuanta prenda encuentran en el camino estorbándote el paso, damiselas rociándote perfumes para ver si alguno “te conviene”, cuatro pisos de murmullos, música y ofertas destellantes sin parar.

Ahora, ir en vísperas de Navidad, es un acto digno del infierno. Al menos para mí lo es.
Y es un conjunto de situaciones de las cuales sentir orgullo y emoción estaba muy alejado de la verdad. Una pirámide que va más o menos así:

Ir a Ripley.
Ir a Ripley en diciembre.
Ir a Ripley en diciembre vísperas de Navidad.
Ir a Ripley en diciembre vísperas de Navidad luego de un arduo día de trabajo.
Ir a Ripley en diciembre vísperas de Navidad luego de un arduo día de trabajo CON TU VIEJA !
Es decir, era una condena. Porque mi madre no es de las personas que dicen “ah ok, lo llevo” No, no señores. A mi madre le gusta “comparar”. Por ejemplo: Mi madre quiere comprar unas sandalias: mira las que le gustan, las coge, no sin antes revisarse toooooooooodas las de la tienda (incluidas las de las personas que ya las llevan puestas en su diario andar)

Así que ya se imaginan la cara de excitación que tenía rumbo al bendito local este.

Ya entrando a “Plaza San Miguel” (una suerte de Shopping con mil tienditas, bancos, farmacias, heladerías y todas esos lugarcillos que les gustan a los que no tienen algo mejor que hacer en casa) veo que delante de mí está parado (y muy obeso por cierto) un enorme Papa Noel (en pijamas, porque era la primera vez que veía al viejito este con traje a rayas… o se habría escapado de la cárcel por violar un reno, no lo sé…) junto a una supuesta “duendecita” (que era un hecho que había salido de alguna película porno de los 80’s) pues su minúscula faldilla hacía que mi imaginación no tuviera mucho trabajo en aquel momento.

- “Pepe, mira a ese Papa Noel…”, dice mi madre sonriendo

- “Si mamá, ya lo vi… no le des mucha pelota porque si no…”

- “Hola Papa Noel…!!”, exclama mi madre

Acto seguido, el individuo este se acerca y con toda la sinvergüenzada del mundo (léase concha) me da la mano A MI!!! .. o sea, en ese momento yo era un NIÑO DE 5 AÑOS!!!! MALDITA SEA!!!! (y mientras lo hacía, exclamaba sonoros y ruidosos “JO JO JO” para que las viejas y chicas alrededor me vean con ojitos te “burlona ternura”)

- “Ya estas contenta mamá…?!???”

- “Ja ja, pero porque tanta vergüenza por Dios…”

- “Mamá, Lo que menos quería hacer hoy es salir de mi cama para que un viejo pelotudo con cara de pedófilo me diera la mano, te cuento…”

Y el Papa Noelín escuchó mi cariñoso comentario, pues acto seguido me miro con una cara de “a la salida nos vemos desgraciado” y sus Jo Jo Jo eran como que mas pausados…Que importa, seguí caminando cuando escucho de mi progenitora:

- “Pepe mira, que graciosos esos caballitos... no quieres subirte?? Jaja “

- “Mamá no quieres comprarme un globito mejor…?”

- “Que poco sentido del humor mijito, ah?”

- “Dale mamá… hagamos las compras de una vez…”

- “Ah o sea... EL SEÑOR ESTA APURADO !”

- “No estoy apurado mamá, sino que hay mucha gente y tu sabes que soy medio enoclofóbico…”

- “Eres que…????”

- “Enoclofóbico..”

- “…y eso es miedo a qué?”

- “A los renos mamá… a los renos de Navidad más aun…”

- “…no era a las multitudes ? ... ah estas chistosito…”

Al fin entramos a la dichosa tienda Ripley. Diez mil personas, todas apuradas. Demás contarles que me sentí el Grinch con ganas de destrozar todo apenas entré… y maldije a los arbolitos, renos, vacas, burros, pastorcitos y reyes magos… Como les conté, mi madre se puso a recorrer el local y a ver el precio de TODO! Le propuse dar una vueltita por ahí mientras ella entraba en la sección “Viejas con hijos obligados”. Me paré al lado del probador como quien se esconde un poco, para darme cuenta que era el de damas, cuando una vieja cerro su cortina no sin antes darme una mirada como diciéndome mentalmente “Sátiro degenerado”. Es un hecho que lo último que necesitaba en el día era ver las carnes rollizas y con mucho uso de aquella señora. Di media vuelta a buscar a mi madre.

Acoto…:

¿Se han dado cuenta que gran parte de los vendedores de estas tiendas son medio “delicados”?
- “No te gusta esta camisa Pepe? Esta a buen precio… mira…”, me pregunta mi madre

- “Mamá esa camisa parece de un Hawáiano de los 70s…”

Para ser interrumpidos por el mozalbete este quien exclamó:

- “Pero “amigo”, la verdad estas camisas son lo último en moda…”

- “Ves Pepe, el chico sabe… y es como de tu edad, no es cierto joven?”

- “Debe ser señora, mi nombre es Jhonny y tengo 30 años…”

(Hago un paréntesis para contarles que según su pronunciación era “Shoony”, vestía una pegada camisita remangadita y unos bigotitos bien, bien putones)

- “Ah mi hijo tiene 33… “

- “Mamá, no quieres que lo invite a salir mejor y así te doy la sorpresa de traerte un novio nuevo en Navidad?”, murmuré a su oído.

- “Ay hoy estas..!?!?”

Fueron casi 3 horas de tortura infernal. Subí y bajé escaleras. Di círculos, me choqué con todo el mundo, dije la palabra “permiso” unas 300 veces (palabra que dicho sea de paso, de muy poco uso en estos lares), escuché conversaciones de mi madre con amigas de la infancia, y boté sin querer media docena de zapatos con el codo…

Al fin terminó el martirio y ya, camino a casa, pensaba ¿Por qué a todo el mundo se le ocurre comprar cosas caras para navidad? ¿Acaso en sus pesebres navideños ven a los pastorcitos con unos jeans Fiorucci? ¿O la sotana de San José es Giorgio Armani? Es más el mismísimo infiltrado aquel de Papa Noel usa el mismo posiblemente asqueroso traje rojo hace años… ¿A quién se le ocurrió aquello?

¿Porqué en Navidad todo es rojo y verde? ¿Acaso donde nació Jesucristo no era un desierto color sepia donde no crecía ni una uva?

¿Por qué año tras año las madres nos piden a nosotros los hijos que las acompañemos si saben que sólo servimos para estar a su lado con la mejor cara de culo?

En fin, no lo sé y nunca lo sabré la verdad.

Pero si algo sé, es que después de años, estaré en estas Fiestas con mi familia.
Y nuevamente ellos recordarán cuanto me estresan estas fechas, cuanto me molesta el chocolatito caliente en verano y cuanto renegaremos en la cena Navideña… pero esta vez: juntos.
Ah, por cierto, en dos días llega Soledad a Lima.

Así que no es complicado olvidarse de lo que me disgusta y esbozar en mi cara una gran sonrisota… una muy duradera.

… y desearles, para todas aquellas personas que si lo disfrutan, unas Feliz Navidad, y un Nuevo Año llenito de expectativas por cumplir y deseos por realizar.

Muy, muy, muy de corazón.
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viernes, 2 de octubre de 2009

BALA PERDIDA.

Si ya sé, me ausenté.

Y no fué producto de una sobrecargada ingesta de alcohol post cumpleaños, ni alguna enfermedad espontánea que me tuvo en cama. No, nada de eso.

Bueeeeeeno, ya está, me ausenté y fin de la historia...
Dejémoslo ahí.

Hace unos dias fui a jugar Paintball.
Para aquel que no sabe (en todo su derecho), según wikipedia:

"El paintball (en español ‘bola de pintura’) es un deporte en el que los participantes usan marcadoras (se suele evitar la palabra "pistola" para no causar posibles alarmismos) accionadas por aire comprimido, CO2 u otros gases, para disparar pequeñas bolas rellenas de pintura a otros jugadores. En esencia es un juego de estrategia complejo en el cual los jugadores alcanzados por bolas de pintura durante el juego son eliminados de éste a veces en forma transitoria, a veces en forma definitiva dependiendo de la modalidad. Contrario a lo que se piensa es uno de los deportes de aire libre más seguros..."

Claro, eso de "los deportes de aire libre más seguros..." es relativo.

Dispuesto yo a demostrar mis mas grandes dotes de guerrero, de soldado recio, gladiador y luchador incansable, me dispuse no solamente a ver una semana antes del juego todas las películas de Rambo, de leerme todos los libros de torturas nazis, de comer carne cruda para ir asimilando mi organismo y dormir durante 3 noches seguidas camuflado en mi jardín, sino vía E-mail (como sabrán, su servidor es una persona que siempre esta a la vanguardia de las comunicaciones) amedrentar al equipo contrario, para en una suerte de amenazas y desgaste psicológico, mantenerlos asustadizos y nerviosos antes del encuentro.

("asi es la guerra, señores.. TODO se vale.. TODO!!!... como en el amor, dicen, pero esa es otra historia)

Llegado el esperado dia del combate, una de las consignas impuestas por ambos equipos (del cual, muy fiel a Pilatos me lavo las manos en un acto por realzar mi honra) es que cada participante lleve un "six pack" de cerveza (six pack: dícese de aquel empaque el cual contiene 6 botellas del bendito líquido de los dioses en proporciones de 310 mL, es decir, seis botellitas de cerveza por cabeza), que en suma, al ser 10 participantes, teníamos la modesta cantidad de 60 cervezas sobre la mesa.

(Si no caías tras las balas, de seguro caías de purito borracho)

Pero, demorense un poquito, no es mi caso, no se confundan por favor...
Ustedes conocen en demasía mis comportamientos dignos y ejemplares, muy alejados de estas costumbres mundanas de estas personas descarriadas con quienes convivo día con día.

En fin, se que no me creyeron en absoluto, pero prosigo.

Ya conformado los equipos, nos dispusimos a colocarnos la indumentaria necesaria para que, como nuestros amigos de wikipedia lo afirman, este sea un deporte muy seguro.


Trajecito camuflado, guantecitos, chalecos y marcaritas, nos protegerian de algún ataque que conlleve la amputación de algún miembro o en su defecto, la pérdida de un ojo tan necesario aún.

La cosa iba masomenos asi:



En cierto momento, muy fiel a mi naturaleza guerrera, sanguinaria y despiadada, trataba de mostrar cierta furia y desenfreno que pudiese intimidar al enemigo:


Luego de oir atentamente las reglas del juego (al que obviamente me iba a mantener muy ajeno, pues pensaba dejar la piedad en el cajón de los olvidos, para derribar a cualquier enemigo, cueste lo que cueste), nos dispusimos a colocarnos en nuestras posiciones. Según nuestro Capitán de equipo (el cual elegirlo, ahora lo sé, fue uno de los errores mas grandes de nuestras vidas) la estrategia sería apenas oida la señal de ataque, correr a protegernos y atacar por los lados a los contrincantes.

¡ SI MI CAPITÁN !, grité para mis adentros, instante en el cual sonó el grito de ataque.

Solito salí.

Como el rey de los huevones, solo en el mundo corrí y corrí, mientras mi equipo muy cubierto y seguro, me miraba a lo lejos... juntitos, pegaditos, abrazaditos...

Y a los 16 segundos (contaba cada segundo de vida en mi mente) me balearon de la manera mas agresiva para caer al piso.

ELIMINADO PEPE!.

Conclusión: mis artimañas practicadas durante días, literalmente, a la mierda.

Terminado el combate, en el cual obviamente mi equipo perdió de una manera poco digna, conversamos (entre cerveza y cerveza) la siguiente estrategia a seguir: Pepe saldría por el otro lateral, dispararía y se cubriría, para distraer al enemigo y dejar que el Capitán corra por el lado contrario para apoderarse de la bandera.

¡ SI MI CAPITÁN !, volví a gritar mentalmente, esta vez mano en la frente y mas decidido que en la primera.

Dado el grito de ataque, levanté mi cabeza para observar el panorama antes de salir, para que una bala me dé exactamente en el ojo izquierdo.

AFUERA PEPE!!!

Mientras salía, recordaba aquellas épocas escolares en las cuales me hacia el enfermo para no asistir a las clases de Educación Física; el deporte siempre me importo tanto como la devaluación de la moneda en Asia Central, pero ahora, me hubiese servido un poco como para sobrevivir un poco mas en el jueguito aquel. Preferí pensar que para eso del combate soy un arriesgado, un espontáneo que se inmola por el resto... pero al quitarme la máscara me di cuenta que en realidad soy bien huevonazo.

Nos quedaba el último combate, el decisivo, el que decidiría quien es el triufador. Las reglas eran diferentes para el tercer combate, mucho mas extenso en tiempo.

Nuestra primera consigna: mandar a la mierda a nuestro Capitán; un chimpancé nos hubiese dado estrategias mucho mas efectivas.

La misión era: salir, cada quien se cuida solo.. y matamos sin piedad nomás.

En un ademán pocas veces visto ni siquiera en Vietman del Norte, este servidor corrió, disparó y de un salto, digno de un canguro australiano persiguiendo a la hembra en época de celo, caí con el peso de estos hermosos y bien contorneados 75 kilogramos sobre mi rodilla derecha. Pero aún así muy fiel a mis creencias heróicas y porque no decirlo, bastante estúpidas, logramos ganar esa batalla.


Ya, ganamos.. y?

Y bueno, me rejodí la rodilla (estoy pensando hacerle una demanda a Wikipedia por aquello de "...contrario a lo que se piensa es uno de los deportes de aire libre más seguros..." )

O será que yo soy bien gil?

Bueno, la cuestión es que cojeo hace mas de semana y media, y según el médico tienen que amputarme la pierna.
No mentira, pero que aún no pasa el dolor, eso si es cierto.

Pero habemos personajes así machotes en la vida.

- ¿Porqué cojeas hijo... que te ha pasado?
- Me lesioné en eso del paintball mamá... y me duele de una manera espantosa!
- Eso te pasa por meterte en cosas de hombres pues!

(Pero habemos personajes asi machotes en la vida... no?)
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viernes, 21 de agosto de 2009

¿COMO LO VIO EN TV.?


Es inevitable hacer zapping de cuando en vez, para sin darte cuenta caer en esos canales donde te ofrecen una serie de productos “maravillosos”, “impresionantes”, “espectaculares” y mejor aún, a un “precio insuperable”.

A mí me pasa seguido: quedo enganchado observado las virtudes y bondades de los aparatejos estos, para terminar sin entender realmente la razón por la cual un mortal común y silvestre como yo deba adquirirlos.

Conversando cierto dia con mi muy demente amigo Sandro (http://panconjamon.blogspot.com/) llegamos a la conclusión de lo extraño en la mayoría de estos productos, y nos preguntábamos el porqué de quedarnos atentos escuchando la sarta de beneficios incoherentes que estos nos ofrecen.

-Existe un blanqueador dental llamado algo así como “Teeth Whitening System Skywalker Underground SilverSky In The Middle Of the Night” (palabrucha realmente impronunciable por aquellos a los que vivimos aferrados al idioma natal) el cual ofrece a tus dientes un brillo tal que, con solo un par de semanitas de embadurnarte los caninos, incisivos y molares con esta pomada mágica, abres la boca con tal luminosidad que matas al primer incauto de una ceguera realmente mortal. A parte me pregunto cómo harán para pedirlo por teléfono con semejante nombresote: “Buenos días señorita… quiero pedir dos… uhmmm… dos de este…. Uhmm .. esteee.. dos de … de… de esa huevada pa’ blanquearte el diente pe’!”

-Si por aquellas desgracias del destino, eres de las personas que jamás escucha nada bien, de los que siempre responde con un “¿Ah.. cómo.. qué dijiste?”, o simplemente eres un chismosaso de porquería que quiere estar siempre atento a las conversaciones más ajenas, está el ya popular “Whisper”, que no es otra cosa que un dispositivo que insertas en la orejota en forma de audífono y listo: puedes oír la caída de un clavo a un kilómetro de distancia, la respiración de una oruga del jardín de la vecina y el sonido de una mosca tragando saliva. Me pregunto si por esas cositas del destino, me pongo una de esas cosas en mis siempre limpias orejillas (uso hisopos de 100 por un sol, esos con la carita del bebe delante) y a uno de mis sobrinos se le ocurre reventar un petardo cerca… de una hemorragia automática expulso por mi orificio auditivo al yunque, estribo, martillo, desarmador y sacacorchos, no?

-Si perteneces a nuestro grupo de personajes con cierto (pero muy leve, muy leve) abultamiento en la parte abdominal, existe el fantástico “Body Slim”, bálsamo maravilloso que con sólo esperar 40 minutos luego de ser aplicado, te baja la panza hasta 20 centímetros y a la mierda el gimnasio y las dietas!!! Claro, que algún órgano interno desintegrado o una futura irritación crónica de la piel vale bien la pena con tal de causar enamoradizos suspiros este verano, no?

-¿Eres de esos inútiles que no sabe siquiera cortar una cebolla en dos? ¿Pelas una papa y al final te queda 2 centímetros cúbicos del sagrado tubérculo? ¿Haces la ensalada de fruta con cascarita, tallo y semillas? Pues aquí está la solución: el “Pro V Slicer”, bendita creación del cielo para aquellos alérgicos a las labores culinarias, el cual con sus filosas cuchillas dejan a las espadas Hatori Hanzo como pancitos de 20 centavos. Y lo mejor, es que no corres peligro al lavarlo, ya que (según demostración del vendedor por T.V.) puedes pasar la mano por encima (Ojo, de forma vertical) sin cortarte. Los que nunca terminaron la primaria, lavarán la cosa esta de la forma inadecuada, para terminar guisando un buen plataso de dedos.

-La licuadora, mijitos, ya es cosa del pasado, luego de la majestuosa aparición del “Magic Bullet”, que tritura todo, absolutamente todo en un par de movimientos. Inclusive, puede triturar un clavo de acero (he pasado los tres últimos días buscando en la red alguna receta que contenga clavo molido sin suerte alguna, claro, aun no entre a faquires.com) Y para acrecentar un poco más la ociosidad y las epidemias benditas que nos azotan el cerebro últimamente, “con un solo chorrito de agua” zas!, ya esta lavadito, lavadito.

-Eres de las chicas a la cual la naturaleza no le fue propicia para resaltar una “delantera” llamativa (léase “tienes tetas chicas”), pues no hay problema, porque con el “Xtreme Bra!” (que no es otra cosa que un brassiere cual corsé del siglo XVI) te levantaras los senos de tal forma que ni el cuello se te verá. La circulación cortada es cosita de nada. Entonces, ahora que te vayas a la fiestecita de fin de semana, la Anderson quedará a tu lado como cualquier porquería… (ojo, es sólo para usar debajo del vestido, porque es un artilugio horrible y nada sensual).

-¿Tienes unos pies que parecen spondylus erosionados? ¿Tus callos hacen que las plantas de tus miembros inferiores parezcan la cordillera de los andes? Tranquilo, con el “Ped Egg” (aparatucho parecido a un rallador en forma de huevo) te sacas estas molestias en un dos por tres… y lo mejor, es que toda esa piel muerta y asquerosa, queda depositada dentro para que la guardes, la uses como efecto de nieve en tu pesebre en Navidad, o en el peor de tus miserias, engañes a tu suegra con el mejor queso parmesano europeo sobre sus tiernos spaguettis. (La publicidad esta es un tanto desagradable, la verdad)

-Hey tú, fanaticón de los rezos y las almas purificadas ¿Harto de este mundo banal y descarriado? ¿Quieres llevar a Diosito en la comodidad de tu cartera, mochila, billetera? ¿Te da flojerita ir a la Iglesia los domingos? Respira hondo y no te golpees mas el pecho que llego la fabulosa “Cruz de la Plegaria”. Si, una cruz…. O sea, uhmm… si eso: una cruz. Pero lo maravilloso es que viene en tres tamaños: small, médium y large (imagino que para diferente tipo de pedido celestial) Los tiempos cambian señores, y ahora en el cielo también aceptan Visa Mastercard… porque Cruz de la Plegaria: 90 dólares… Llamada telefónica con espera: 5 dólares… Gastos de envío: 10 dólares… Pase Vip al cielo (con dos tragos de cortesía): NO TIENE PRECIO.

Sería interminable describir cada uno de estos productos.

Hace unos días, la madre de una amiga (muy compulsiva en compras ella) adquirió una máquina de Pilates por este medio, el cual prometía que, a sus bien logrados 60 años, podría tener un cuerpo de quinceañera, terso y firme, y ser la envidia de las arrugadas señoras que se reúnen viernes a la noche a jugar bingo (perdóname mamá, tu también vas pero sabes que no eres vieja, no?) Armó el producto, se tiró al piso y en dos minutos estaba llamando a la hija para que la llevase a emergencias, pues uno de los sujetadores estaba mal colocado y le causó una contusión de padre y señor mío…

Debe ser que todas estas cosas nos son ahora muy necesarias en nuestro quehacer diario, o por lo menos así nos lo hacen creer. Y por supuesto, respeto a las personas que de buena fe compran estos con tal de hacer sus vidas “más fáciles”.

Pero me quedan algunas preguntas en mente, ¿Son realmente confiables estos productos? ¿Pasarán un estricto control de calidad para ser útiles y no peligrosos a los usuarios? ¿Alguien dijo que había crisis en el país como para que la compra de estas baratijas sea un verdadero boom? ¿En una pelea callejera, quién pega: el increíble Hulk o Hellboy? ¿Batman tiene tanto frío como para que resalten sus tetillas sobre el traje?

Es un misterio mijitos, es un misterio…

martes, 11 de agosto de 2009

Santa Palomillada !

Hace un tiempo, al caminar por ese barrio mío que me vio nacer, se podía ver algo asi:



Ahora, al caminar por el mismo lugar lo que se observa es esto:


Exacto.

Las palomas han invadido y tomado nuestro hábitat de la forma más descarada.
Nadie sabe de dónde salieron, ni cuando llegaron. Pero allí están, por miles, invadiendo cada centímetro de cielo, cada tejado, cada balcón, cada calle.

Claro, más de uno puede decir: “¿Qué te van a hacer unas indefensas palomitas, no?”

Cagar todo a su paso señores.
Las palomas son como una máquina de excremento que trabaja las 24 horas del día. Tienen el talento suficiente para hacerlo sentadas, paradas, volando… hasta comiendo. Y no estamos hablando de insignificantes centímetros cúbicos de caca. No, no. Al ser ellas miles, imagínense el océano de deposiciones dejadas a su paso… el equivalente a la diarrea diaria de unos 147 mamuts y medio (sí, saqué la cuenta)

Suelo ser una persona muy madrugadora por cierto. Desde niño me he acostumbrado a despertarme muy temprano. A las 6 y media de la mañana ya ando estirándome para comenzar a realizar mis normales labores. Gracias a estos animalitos del señor y sus incesantes arrullos, mis despertares son ahora poco antes de las 5 de la mañana, con una visión aterradora a través de mi ventana que va masomenos así al abrir mis cortinillas:

Los bichos estos se han depositado en mi balcón para hacer de él su bulín extramarital (se rumorea por allí que las palomas son muy infieles). Cada mañana me despierta el ruido de cientos de estas que han encontrado, al lado de mi ventana, el mejor lugar para sus prácticas amorosas y reproductivas. Por ello, antes de que el sol empiece a mandarnos sus primeros brillos, escucho el constante “uuuhhh uhhhh uhhhh” (que en idioma palomil, debe significar algo así como “dale papi, no pares” o que las avezuchas estas fingen orgasmos de la manera más descarada)

¿Pero cómo combatir tamaña invasión de estos alados seres?

La misma pregunta nos la hicimos en el barrio, sacando como posibles soluciones las que aplicamos últimamente.

1) A punta de resortera, deshacernos de cada una de estas. Pero estadísticamente hablando, calculemos que cada persona le puede atinar a 3 palomas de cada 10 intentos, siendo muy optimistas… necesitaremos un aproximado de 4 000 individuos y unas 120 000 piedritas, cosa un poco complicada de conseguir cuadra a la redonda.

2) Soltar al vuelo algún halcón que las combata o en su defecto las devore; acto que noblemente realizó un viejo amigo nuestro con su ave de caza, que terminó apanado por el grupete de enfurecidas, montoneras y muy descriteriadas palomuchas para no querer salir de su casa en los próximos 4 años. Entonces, sería más fácil conseguir 2 dragones orientales que unos 5000 halcones, no?

3) En un arranque de locura, pensamos que serán las balas quienes nos libren de esta batalla aérea a las que nos vemos sometidos; para que nuestro viejo amigo Rodolfo, muy fiel a su buenísima puntería con el rifle, le diera exactamente al lado más sensible del tanque de agua de la vecina para inundar su casa en un record de minutos, mientras las palomillas observaban desde arriba el espectáculo.

4) Desesperado, y muy sádico por cierto, pensé en embadurnar con mis mejores artes varios kilos de rico maíz con el cianuro más letal o el raticida más usado por los suicidas de turno, y por la noche lanzarlos para convertirlo en el último alimento de las invasoras estas… para luego pensar, que terrible sería a la mañana siguiente estar bajo una lluvia de cadáveres incesante (o ya escuchaba a mi madre decirme: “me barres las tres mil palomas muertas del patio producto de tu payasada, ok?”)

5) Organizar una Genial Palomada Bailable. (pero no, las palomas estarían envenenadas y por ende, causaría una intoxicación en serie)

¿Entonces qué hacemos con estos bichos condenados?

Estoy cansado de limpiar mi balcón a diario para verlo a la mañana siguiente con esa suave textura de mierda sobre ella (porsiaca a los que se olvidan: Mierda (del latín merda[1] ) es una expresión generalmente malsonante y polisémica, y usada principalmente en el lenguaje coloquial. En sentido estricto es el resultado del proceso digestivo, y se refiere a las deshechos fecales de un organismo vivo, normalmente expulsados del cuerpo por el ano) ; y mucho menos, ver convertido los alrededores de mi habitación en un festín porno palomil.

Pensé en mi mayor de las desesperaciones mandarme unos santos rezos... pero recordé que el Espiritu Santo es también una paloma, por lo mismo, allá arriba tenían un aliado mas que un enemigo... la pucha!

Lo juro, no soy un asesino descarriado, ni un terrorista de la naturaleza… es más, las aves me gustan (algunas con papas y ensalada, más que otras); pero estas palomas nos han declarado la guerra sin aviso, con sus diarios bombardeos e intromisiones prepotentes…

… y esta guerra, en nombre de la humanidad, no la pienso perder...

(así que insistente, moriré en el intento)

¿Cómo pueden ser símbolos de paz estas alimañas del mal?

viernes, 7 de agosto de 2009

"I ain't afraid of no ghost..."


Analizando un comentario en el post anterior escrito por mi entrañable amigo Javier, me percato que tiene absoluta razón al decir que los gatos formaron parte importante en nuestra niñez. ¿La razón? No tengo la más absoluta idea, pero debemos ser reencarnaciones de los habitantes de la destruída Thundera o algo por el estilo.

A mediados de 1985 este servidor tenía 9 años aproximadamente.

No existía el Play Station: Yo jugaba Atari.

No teníamos ni cable, ni internet, ni pornografía gratis: veíamos sólo 5 canales en la Tv, si buscábamos información nos mandaban a la biblioteca, y lo más cercano a la pornografía fue verle las tetas a aquella adolescente vecina mientras se cambiaba frente a mi ventana.

Mucho menos existían los multicines: existían los cines de barrio, con función “matiné y vermouth”, en los cuales podías pagar entrada bien a platea (en el primer piso, si no tenías muchas monedas) o mezzanine (en el segundo piso, donde podías ver las películas mientras arrojabas objetos, pop corn o gotitas de baba a los de abajo, sólo por purito joder)

Para ese entonces se estrenaba en Lima la película “Ghostbuster” (Cazafantasmas).
Junto a la pandilla la vimos y nos encantó. Diecisiete veces fuimos a verla. Si, diecisiete. Así de ociosos eramos, asi de animalitos además. Nos sabíamos los diálogos de memoria, el nombre de cada personaje, la duración de cada escena, el soundtrack completo y hasta el nombre del asistente de maquillaje para la filmación.

Cuando tienes 9 años, la vida es flotar en el aire sin percatarte que abajo hay un piso frío y duro al que en algún momento debes pisar. Y nosotros más que flotar, éramos como cometas, muy ajenos a lo que debajo podía suceder. Así nos pasaba siempre.

Cierto día, saliendo del cine, quisimos ser “Cazafantasmas”. Y así lo decidimos: Adrian, Javier y Yo seríamos Cazafantasmas.

Las ganas nos sobraban, pero necesitábamos algunas cosas que se adecuen a nuestras nuevas personalidades.

Primera Misión: Conseguirnos trajes adecuados.
Buzos viejos para protegernos de la radioactividad fantasmal, mangueras para capturar a los entes… sustraídas de las aspiradoras en casa; cucharones, tenedores, sacacorchos, un frasco de ají y demás utensilios de cocina para arremeter contra algún espíritu rebelde que ponga resistencia; y por último, pero no por ello menos importante, el arma que nos mantendría salvo de algún ataque paranormal (en mi caso, la vieja pistola de agua se convirtió rápidamente en un detector de ectoplasma). Claro, al poquito tiempo nuestras madres se dieron cuenta de la ausencia de algunas cosas en sus siempre ordenadas casas, para arremeter contra nosotros de la manera más injusta y despiadada. Hasta ahora recuerdo a mi iracunda madre explicándome entre gritillos nada disimulados: “Vuélveme a desarmar la aspiradora y con un zapatazo en la cabeza te quito lo chistoso, ok?”.

(Mi madre siempre fue así de cariñosita)

Segunda Misión: Encontrar un lugar que nos sirviera de guarida.
Nada podía en aquellos días asemejarse más a un depósito fantasmal como el garaje de Adrian y Javier (que muy a pesar de ellos, son hasta ahora hermanos). El lugar estaba perfecto, pero como que le faltaba vida a la cosa; ese toque mágico de un real cubil paranormal. Javier, que para ese entonces era un talento sobrenatural para el dibujo, para estar siempre en silencio y para ponerse medias más arriba de la rodilla como Candy, tuvo la brillante idea de dibujar aquel logo gigantesco en la pared de la cochera. Terminado quedó genial. Su madre lo vio también rato después, y con la misma genialidad nos puteo.

Tercera Misión: Publicidad.
Ninguna empresa que se conciba, puede funcionar sin publicidad. Y nosotros, jóvenes empresarios, necesitábamos hacer conocer nuestras labores y buenas artes. Nos pasamos toda una tarde escribiendo volantes que luego repartimos en cada casa del barrio; textualmente decía “Señora (está comprobado que las señoras toman las decisiones en casa) tiene un fantasma en casa? Llámenos a este número…”. Pasaron los días y al no recibir respuesta de nuestra primera estrategia publicitaria, decidimos ser por ese entonces los innovadores del Tele marketing.
Tomamos la agenda telefónica de casa, y nos dignamos a llamar a cada uno de los contactos agendados para preguntarles: “Buenos días, disculpe…tiene algún fantasma en casa?”. Era raro, pero parece que los fantasmas estaban de vacaciones o llamábamos a las personas en momentos inoportunos, porque o nos colgaban enseguida o sutilmente nos mandaban saludos a nuestras madres.

Luego de nuestro primer fracaso empresarial, manos en los bolsillos, salimos a dar una vuelta arrastrando nuestras mangueras y armas aún sin usar, para llegar a esquina aquella donde el fallecido Comegato había pasado sus últimos días. Si antes había muchos gatos en el lugar, en ese momento la casa estaba totalmente infestada de felinos maullantes.

Las grandes ideas en la historia, son muchas veces las que devienen de los fracasos.

Rodeados de tanto gatuno indeseable por ese entonces, y al darnos cuenta que lo más cercano a un fantasma por aquella época era la hermana de nuestro amigo Jaime, dejamos atrás los deseos de ser “Cazafantasmas” para convertirnos automáticamente en los “Cazagatitos”.

Si, Cazagatitos.
(ahora me explico porque ninguna Agencia de Publicidad me dá trabajo aún...)

Demás contarles que no cazamos ninguno. Lo más cercano a capturar un felino, fueron los arañazos en la cara que se ganó Adrian al intentar tomar a uno de estos por sorpresa y una soberana (y muy minina) meada en mi pantalón.

Pero día con día, con todo el equipo necesario para nuestro safari de barrio, salíamos en busca de nuevas aventuras… aventuras que terminaban para mí en la esquina, porque mi madre no me dejaba ir más allá. Justo en esa esquina, estaba la que denominamos luego “la casa de los gatitos”: una casa abandonada a medio construir, la cual estos animalejos habían convertido en su guarida permanente. No miento cuando digo que había allí unos cien gatos. No sé de dónde salía tanto micifuz, pero aquella casa se convirtió en nuestra guarida también. Y así, hombre y gato, convivimos en paz durante buen tiempo, hasta que un nuevo integrante quiso acoplarse al club de los Cazagatitos. Un vecino nuestro llamado Miguel, al que apodaríamos (hasta nuestros días) como “el Cholo”. En esos tiempos, Javier (que era una mente desquiciada y maligna) nos sugirió que cualquier individuo que postulase a nuestro club, debía pasar por una serie de pruebas para saber si es digno de tales honores.
Redacto sus pruebas que resumió en 4 básicas:

1) Pasar la lengua sobre un hormiguero (de esas rojitas que cuando te picaban te dejaban medio cuerpo paralizado y estéril de por vida)

2) Comerse un plátano aún sin madurar (muy verdecito, incomible, cuyos efectos secundarios quedan como secretos de inodoro)

3) Caminar con ademanes muy femeninos (léase, caminar como marica) por toda la cuadra.

4) Besarle el culo a mi perro (no tengo que explicar mucho esto, o si?)

Y nuestro Cholito, toditas las hizo. Cada una, cada reto, lo pasó con total hidalguía y heroísmo.
Cuando acabo, le dijimos que nos parecía que no estaba preparado aún, y que nosotros le avisaríamos.

(El Cholo nunca fue un Cazagatito por cierto, pero si un valiente… y un huevón, eso sin duda)

Cuando tienes 9 años conviertes las pequeñas cosas de la vida es un mar interminable de emociones. Y en mi barrio, La Perla, todas esas aventuras se nos hicieron más que posibles.

Ahora ando de vuelta por la cuadra: ya no hay gatitos, ni casas abandonadas, ni hormigueros que el Cholo pueda degustar a sus anchas. Pero están esos amigos, esos que ahora al conversar nos preguntamos: “¿te acuerdas de la casa de los gatitos?”.

(Y disimuladamente al miranos, reímos… porque cada uno de nosotros sabe que nunca dejó de ser un “Cazagatitos” )
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