lunes, 21 de junio de 2010

Cuando una vuvuzela te rompe la cabezuela...


No soy muy amante de los deportes. Mucho menos soy un desesperado e hincha acérrimo del “deporte rey”. Pero debo admitir que el Mundial de Fútbol me produce cierto cosquilleo a las emociones. De más aclarar que el último torneo al que clasificó mi país fue al de España ’82, que puede resumirse a que somos muy generosos con los países vecinos para dejar que ellos ganen y puedan participar o que (está versión mucho más fiel a la verdad) somos unos inválidos peloteros. Es por ello que los peruanos debemos conformarnos con apoyar al equipo que más nos simpatiza (o al de la camiseta que más nos agrade) y así adquirir nacionalidades “prestadas” en cada partido. Por ejemplo hace unos días fui uruguayo, luego pasé de ser camerunés a coreano norteño, para hoy llegar a ser un reverendo huevón ya que perdí unos billetes apostando al equipo que no debía.

Y es así que, gaseosita en mano (gaseosita por que tomar cerveza a las 9 de la mañana es como… como… bueno para mí puede ser normal, pero aquí vamos a ser decentes y decir que está mal pues) me dispongo a encender la TV. para darme cuenta que el televisor ese de antaño está más dañado de lo que yo pensaba. “¿Qué es ese ruido del demonio…?”, me pregunto, mientras le doy de golpecitos al artefacto este. Subo un poco más el volumen y, (en una reacción aprendida en mis años en las fuerzas especiales allá en Israel) me tiro al piso y agarrándome la cabeza exclamo para mis adentros… “¡Maldita sea, un enjambre de abejas en mi habitación...!”

Tarde me di cuenta que no era ni una falla tecnológica ni mucho menos una embestida de insectos. Nada de eso. Señores, con ustedes: “las vuvuzelas”. Así como lo leen. Para las personas que aún desconocen el origen y concepto de este aparato endemoniado, es más o menos esto:

La vuvuzela : es como una trompeta recta que se toca soplando, con la lengua entre los labios, a través de la boquilla. Los labios del que ejecuta el instrumento se abren y se cierran enviando bocanadas de aire a través del tubo, que producen la resonancia del aire en el extremo cónico. Cuando cientos de vuvuzelas se tocan al mismo tiempo obtenemos el zumbido característico.

¡Un zumbido característico y ESPANTOSO!, les falto añadir.

No sé si ya se habrán reportado muertos originados por destrucción total o parcial de los órganos auditivos, pero si no es así, pronto pronto deben darse los primeros casos.

El sonido de una vuvuzela es el equivalente al de un enjambre de abejas (de las asesinas, las malas, las de doble aguijón y las que te miran feo). Si calculamos que por enjambre hay unos 2 500 de estos insectitos – obreras, zanganitos y reina – y que en estos enormes estadios con capacidades que bordean los 60 000 espectadores (de los cuales 45 000 poseen las trompetitas estas) hablamos de un sonido referencial producido por un número de 112 500 000 de abejitas. Como si a toda “Abejalandia” se le diese por cantar su Himno Patrio al unísono.
(O imaginemos el resultante del sonido emitido por 14 abejas, cada una del tamaño del Kraken)

Otros dicen que es la imitación del barritar del elefante… pero deben ser a unos afectos a congestiones nasales porque a mí no me lo parece. O a lo mejor no se especificó que se referían a paquidermos sopranos, no?

Si lo vemos desde otro ángulo, en cada soplido del largo instrumento, se expulsan pequeñas gotas de saliva. Si una de las 45 000 personas poseedoras de una vuvuzela se pasa la mitad del encuentro sopla que te sopla (es decir, 45 minutos) y por cada soplido expulsa un aproximado de 7 gotitas (si, hice la prueba y las conté, ok? asi que no me vengan...) hablamos de 315 gotas de saliva expulsadas por individuo en cada partido. Si esta cantidad la multiplicamos por el número de fanáticos de la cosa esa, llegamos a la cantidad de 14 175 000 gotas de saliva purita. Si por litro de agua, hay aproximadamente 2 000 gotitas (no me refuten porque perdí dos horas con quince de mi existencia haciendo este estúpido conteo) llegamos a la conclusión que en cada partido Mundialista se rebalsan 7 087.5 litros de baba. ¿A donde va a parar todo ese "líquido babosil"? Es un gran misterio. Y ni calcular la multiplicación por los 64 partidos a jugarse en este torneo de fútbol, ya que podríamos estar coronando a Sudáfrica, sin lugar a dudas, como la Capital Mundial de la Baba.

Como dicen por ahí, cada lugar tiene sus costumbres y siempre ha sido así a lo largo de los Campeonatos de Futbol, y el tema de las vuvuzelas es la marca registrada de este: su identidad, tal como lo fue las olas humanas en México ’86. Claro que las onditas esas no te dejaban sordo, pero cuestión de gustos.

(y que al menos a mi me joden en lo más profundo de mi pura y virginal alma, me joden)

Justo ayer hojeando uno de esos “libros extraños que me gusta leer” (según mi madre), caí en la sorpresa que a lo mejor los instrumentos no son tan malignos como pienso, si no todo lo contrario; tienen una procedencia divina como rescato a continuación:




¿Será esta una de las señales del Apocalipsis, y Diosito nos está preparando para cuando los ángeles hagan sonar sus siete descomunales trompetitas (en este caso siete estruendoas vuvuzelas) para luego desgranputarnos la existencia a todos?

Ay carajo, entonces era verdad.
.

8 comentarios:

Susej dijo...

Tio que talcos... yo tambien soy de los que disfruta de solo los mundiales porque el futbol peruano me jode... entre tus rarisimas costumbres, como mierda se te ocurren esos calculos recontra webones??? y yo pense que cuando ponias OCUPADISMO en tu msn era porque trabajabas... te cuidas cabezonzo... paz

sathya dijo...

jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! nunca mejor explicado!!!
pero pese a todo esto, preferiria que el sonido de las vuvuzelas fuese la "cancion" oficial del mundial en lugar de esa estupida waka wakala de shakira.

P.E.P.E. ® dijo...

Jesus:
Me parece que eres una persona muy ajena a la comprobación científica.
Un abrazo loco.

Sathya:
Pues si, Shakira ultimamente canta estupideces. Pero parece que en cada movimiento de caderas dice un "me perdonas.. si?"
un beso.

YOR dijo...

JAJAJA! QUE BUENO ES HABERME DADO UNA VUELTA POR ACA!!
Nosotros tenemos de esas "vuvuzelas" aca en el trabajo... aca el pais se para cada vez que juega Argentina, asi que tenemos tele y permiso de venir a "alentar" si el partido cae en horas de trabajo... imagina el trompeterio, banderitas y silbatos en un cuarto de 5 x 5m con 50 personas dentro... prefiero el estadio toda la vida... jajaja

Proyecto Maria Castaña dijo...

Ja, ja. El cálculo es genial. Querido Pepe, te aconsejo que informes YA a Greenpeace de la reserva de agua dulce que pueden rescatar en estos días que quedan de mundial...
¡Qué equivocados que están los yankis que piensan que la solución está en comprar lagos en la Patagonia!

Otra cosa, por una cuestión de "segundo hogar" espero que desde estos octavos de final tu corazón de hincha vacante solo sea para la camiseta albiceleste.

P.E.P.E. ® dijo...

Jorgin:
en mi oficina, no tenemos vuvuzelas, pero si trajeron un super televisor. Por eso con la mayor de las desverguenzas, dejamos el trabajo de lado para ver los partidos.. con la vieja excusa al jefe de.."pero vamoooos... va a jugar Alemania.. como nos vamos a perder ese partido eh?" .. jeje
un abrazo querido Jorge

Paula:
y viste? la solución para el problema del agua, está de la mano con las vuvuzelas.. jeje
Y claro, yo grito cada gol argentino como propio, al final, Lima y Mendoza, son mis hogares.
Soy un afortunado al tener dos.
Nos vemos pronto Pau.
un beso

Elmo Nofeo dijo...

Yo creo que hubo un error y que originalmente era Shakira quien debió tocar la vuvuzela y los africanos cantar el waka-waka.

J. R. C. Letona dijo...

JAJAJAJA, ese último verbo no lo conocía: desgranputarnos <-- jaja.

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